LOS BEBÉS DE PIEDRA QUE CONSTERNAN A LA CIENCIA.

Hace 65 años, Zahra Aboitalib, emocionada, sintió las contracciones del parto que esperaba en 1955 y acudió rápidamente al hospital, situado en la Ciudad de Casablanca, Marruecos.
Preparada para su dilatación, fue colocada junto a la sala de partos, donde tuvo la mala fortuna de ver cómo una mujer fallecía entre alaridos, frente a sus ojos, tras una cesárea de emergencia atendida por los mismos médicos que habían estado revisándola a ella, solo unos instantes antes.
Sin pararse a pensar en las consecuencias, salió literalmente corriendo del centro hospitalario y se refugió entre las cuatro paredes de su casa, en su pequeña aldea, situada fuera del límite de la capital.
Sus contracciones desaparecieron y los signos vitales de su bebé dejaron de sentirse, por lo que ella pensó que se había DORMIDO, siguiendo una peculiar tradición, de la que todas las mujeres marroquíes han oído hablar en sus familias.
Hubieron de pasar 46 años, hasta que su niño “DESPERTARA”.
A los 75 años, en mayo de 2012, la mujer volvió a acudir con contracciones de parto, al mismo hospital de Casablanca que tan frenéticamente abandonara medio siglo antes.
La leyenda milenaria del NIÑO DORMIDO, relata que durante la gestación, el feto puede interrumpir su desarrollo, de forma ”natural” o “inducida”, y permanecer dentro del vientre de la madre hasta que ella muera o hasta que ella decida que continúe su crecimiento.
Las causas por las que un niño se duerme en el vientre de la madre pueden ser varias según la creencia popular: DEFENDER EL HONOR FAMILIAR, por estrés de la madre, por la acción de un genio demoníaco, o provocado por hechizos malintencionados.
La creencia de que la gestación del feto puede durar más de 9 meses, hasta incluso 2 años o más, está muy arraigada en el Magreb tanto entre los árabes como entre los bereberes, y además, está apoyada por la ley islámica.
En cualquier caso, el bebé de Zahra no se durmió.
Las pruebas diagnósticas de ultrasonido que le practicaron a su llegada al hospital, determinaron que su caso se trataba de un embarazo ectópico, es decir, el embrión se desarrolló fuera del útero. Tras una complicada operación que duró más de cinco horas, la mujer finalmente “tuvo a su hijo”.
Un feto totalmente calcificado, que recibe el nombre científico de LITHOPEDION.
Una rara situación médica en mujeres embarazadas, que se da cuando ocurre un embarazo extrauterino o embarazo abdominal, en el que si este es asintomático o no se diagnostica el feto, comienza una etapa de petrificación.
Este acontecimiento sólo ocurre en alrededor de 0.0045% de todas las gestaciones.
En las publicaciones médicas de los últimos 100 años, se han presentado únicamente dos casos reportados en Colombia.
En junio de 2015, se reportó el último caso documentado. En Chile, fue extraído un feto momificado de aproximadamente 50 años, del vientre de una mujer de 92 años.
Es un misterio inexplicable para la ciencia actual…
¿Cómo sobreviven las madres?

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *