FEMINISMO NEGRO.

“…Algunos ven nuestra raza azabache con ojos de desprecio,
«Su color tiene un tinte diabólico».
Recuerden, cristianos, los negros, negros como Caín,
pueden ser refinados y unirse al tren angelical”.

Phillis Wheatley (1753-1784) fue la primera escritora, esclava y africana, en publicar un libro de poesía en los Estados Unidos, HACE 245 AÑOS.
Nacida en Senegal, fue capturada en su África natal a la edad de 6 años y vendida en Norteamérica apenas con siete u ocho años. Afortunada, pese a la tragedia vivida, fue comprada, como criada de casa, por una familia liberal de Boston.
Los Wheatley le enseñaron a leer y escribir, e incluso le animaron a escribir poesía, cuando vieron su talento. Le dieron el nombre de “Phillis” porque así se llamaba el barco que la trajo.

En un viaje a Londres en 1773 con el hijo de la familia para quien servía, en busca de la publicación de su trabajo, con apenas 20 años, tuvo oportunidad de conocer personas prominentes, incluido el alcalde de la ciudad, que se asombraron tanto por su obra, como por las circunstancias de su vida.

Selina Hastings, Condesa de Huntingdon y figura central en el avivamiento evangélico en la Inglaterra del siglo XVIII, se interesó por la talentosa joven africana, haciendo posible la publicación en Londres en el verano de 1773, aunque no llegaron a conocerse en persona.

 

Aquellos poemas sobre diversos temas, religiosos y morales, le dio una sorprendente fama, tanto en Inglaterra como en las colonias americanas.
Hasta George Washington elogió su trabajo. Por ésa razón, Phillis En 1775, envió una copia de un poema titulado “A su Excelencia, George Washington” al general militar.

Un año más tarde. en 1776, Washington invitó a Wheatley a visitarlo en su cuartel general en Cambridge, Masschusets. Acudiendo gustosa al encuentro en marzo.
Thomas Paine reeditó el poema en la Gaceta de Pensylvania.

Aún así en 1779, Wheatley presentó una propuesta para un segundo volumen de poemas, pero no encontró editorial interesada, debido a dos razones de peso:
– Tras su emancipación, perdió el contacto con sus clientes. En aquellos tiempos, la publicación de libros se basaba a menudo en la obtención de suscripciones para ventas garantizadas de antemano.
– La Guerra de la Independencia, (1775-83), asedio de Boston incluido, dejó en segundo plano la publicación de prácticamente todo lo que no fueran bandos de guerra.
Sin embargo, algunos de aquellos poemas, se fueron filtrando en panfletos y periódicos del “Norte”.

Lamentablemente, su vida como persona libre, fue catastrófica. Dejó tras de sí dos matrimonios fallidos y dos bebés muertos al nacer.
Ni el trabajo duro, ni su habilidad artística le brindarían prosperidad, lo que desembocaría en su temprana muerte por transtorno puerperal, a la edad de 31años, mientras su segundo esposo permanecía preso por deudas, dejándola sumida en la pobreza. Su tercer bebé, murió apenas unas horas después.

El volumen de poesía en el que se encontraba trabajando en ese momento, se perdió, pero lo que aún podemos leer de ella, es suficiente.

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