ALGUNOS PÁJAROS QUE NO VOLARON JAMÁS…

Las aves son animales vertebrados de sangre caliente que caminan, saltan, corren, o se mantienen solo sobre las extremidades posteriores, mientras que las anteriores evolucionaron hasta convertirse en alas que, junto a otras características anatómicas únicas les permiten, en la mayoría de los casos, volar, si bien no todas vuelan.
Tienen el cuerpo cubierto de plumas y las aves, en sentido estricto, un pico córneo sin dientes.
Para reproducirse ponen huevos que incuban hasta su eclosión.
Habitan en todos los biomas terrestres y también en todos los océanos.

Su tamaño en más de una ocasión es capaz de sorprendernos, abarcando desde los escasos 6 centímetros de un colibrí, hasta los cerca de 3 metros que puede llegar a alcanzar un avestruz.

Se originaron a partir de dinosaurios carnívoros bípedos del Jurásico, hace aproximadamente 200 millones a años y son los únicos dinosaurios que sobrevivieron a la extinción masiva producida al final del Mesozoico.

Hoy hablaremos de algunas de ellas que no volaron, ni volarán jamás.

El DODÓ, fue un gran pájaro, estrechamente vinculado con la especie de las palomas, habitante de la Isla de Mauricio, ubicada al este de Madagascar, en el océano Índico.
La llegada de los portugueses a la isla y la introducción de cerdos que aquellos propiciaron, ocasionó la desaparición del ave.
Su peso, sus movimientos poco coordinados y escasamente rápidos, además de la sabrosa delicadeza de su carne, hizo que se extinguiera cerca del año 1700.

El MOA, originario de Nueva Zelanda, situada en el Océano Pacífico Sur, llegó a tener 25 variedades de su especie, de la que no sobrevive ninguna. Su tamaño era sorprendentemente dispar, siendo la variedad más pequeña muy similar a los actuales pavos y la más grande, superior al tamaño de los avestruces.

El KIWI, también de Nueva Zelanda y según algunos expertos, relacionado tangencialmente con el desaparecido Moa, tiene unas rudimentarias e inútiles alas de 7 centímetros.
Ha tenido que adaptarse a vivir en campo abierto, al haber perdido su hábitat selvático primitivo, por la intervención del hombre. Es el ave que pone el huevo más grande en relación con su tamaño. No se reproduce fácilmente en cautividad y está al borde de la extinción.

El CALAMÓN TAKAHE, Se pensó que se había extinguido tras morir los últimos cuatro especímenes conocidos en agosto de 1898. Cincuenta años después, el 20 de noviembre de 1948, la especie era redescubierta en la Isla Sur, en las Montañas Murchison de Nueva Zelanda.
Alcanza los 50 cm y es un gran corredor.

El CORMORÁN DE GALÁPAGOS O CUERVO MARINO, vive exclusivamente en la Isla Isabela de Galápagos, en el Océano Pacífico. A diferencia de otros cormoranes que pueden volar, aunque sea en tramos cortos, el cuervo marino no puede hacerlo en absoluto.
Anida cerca de la costa y aunque es vulnerable en tierra, es un excelente buceador y buen nadador. Víctima por muchos años de la caza indiscriminada, también está al borde de la extinción.

El PINGÜINO, desde las mismas Islas Galápagos hasta la Antártida, se distribuyen las 18 especies de éstas peculiares aves. Sus alas se transformaron en aletas y sus cuerpos están protegidos por capas de grasa, en la parte interna de su cuerpo y por plumas extraordinariamente “ensambladas” para darle la mejor opción de buceo y natación. Sólo abandonan el agua para criar, y durante el tiempo de muda de la pluma.
En los últimos años, el número de pingüinos de ojo amarillo (Megadyptes antipodes) ha disminuido dramáticamente, situándose también en riesgo de extinción.

El RASCÓN. De las más de cien especies de rascones existentes, sólo algunas pocas tienen dificultades para volar, excepto el RASCÓN DE LA ISLA INACCESIBLE, una isla, con un volcán extinto, de apenas 14 km² de superficie, en el océano Atlántico Sur, que no vuela en absoluto.

El AVESTRUZ, es el mayor de los pájaros existentes y el más rápido de las aves que no vuelan. Puede alcanzar los 70 kilómetros por hora.
Vive en libertad en bandadas de 10 a 50 individuos, principalmente en las planicies del este y sur África. Su explotación para consumo humano, ha distribuido granjas de cría por todo el mundo.

El ÑANDÚ, es el mayor pájaro del Nuevo Mundo. En un tiempo vagaba libre por las pampas brasileñas y argentinas, en abundante bandadas, pero actualmente su número se ha reducido drásticamente, debido a su caza y a la agricultura extensiva.
El pequeño ñandú de Darwin vive en las zonas salvajes de las estribaciones orientales de Los Andes, desde Perú hasta el Estrecho de Magallanes. Puede dejar atrás al caballo más veloz.

El EMÚ, habitante de las planicies australianas, es el segundo en tamaño de todas las especies tras el avestruz, al que se parece en muchos aspectos. Puede correr casi a 50 kilómetros por hora y es agresivo. A punto de la extinción consiguió un estatus de protección a finales del siglo XX.

El CASUARIO, tercero en tamaño tras el avestruz y el emú, éste gran pájaro habita en las selvas de Australia y en las Islas Papúes en el suroeste del Océano Pacífico, donde se alimenta de frutos y pequeños animales. La temible uña del dedo más interior de los tres que posee, es afilada como una cuchilla, resultando un arma mortal, si ataca.
Es considerada el ave más peligrosa del mundo.

En fin, las maravillas naturales que habitan la tierra, incluidos los pájaros, tienen el poder de sorprendernos y enternecernos, pero también de estremecernos y aterrorizarnos.
Hagamos todo el esfuerzo necesario para evitar una sola extinción más.

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