EL CASO DE LA FANTASMA RUBIA Y EL INCUNABLE MISTERIOSO… DOS ANIVERSARIOS DIFERENTES EN UN MISMO LUGAR.

 

La Biblioteca Pública de Buenos Aires -actual Biblioteca Nacional-, cumple 210 años.
Fue creada por decreto de la Junta de Gobierno de la Revolución de Mayo en Septiembre de 1810.
La importancia y variedad de su caudal bibliográfico la coloca entre las más importantes de América.

Entre sus libros más valiosos figuran 21 incunables, destacándose entre todos, por antigüedad y MISTERIO, el titulado “Cuestiones de Potencia Dei” de Santo Tomás de Aquino, impreso en Venecia en 1476, en el que el “Doctor Angélico” concluye, después de una larga disertación sobre lo que Dios puede y no puede, quiere y no quiere hacer, que:
“ Lo último a que llega el conocimiento humano sobre Dios es que sabe que no conoce a Dios”. Claro y cristalino.
Este es nuestro primer misterio, absolutamente inasequible para su resolución.
Aquí, me doy por vencida.

 

Pero queda otro misterio fascinante, latente y, al parecer, permanente, del que podemos hablar largo y tendido…

Desde mediados del siglo XX se viene asegurando que en la Biblioteca Nacional Argentina se aparece el bello fantasma de una mujer rubia, a la que acompaña una fragancia dulce y sumamente agradable. Una mujer que conmocionó al país en vida y no quiso dejar de hacerlo tras su muerte.
Sus “apariciones” probablemente inquietaron más que ninguna otra inspiración, a un genio de la literatura argentina, que la detestó tanto en vida, como sin duda lo hizo una vez muerta, al convocar, conjurar y materializar él mismo, sin pretenderlo, su atribulada y sin embargo, enérgica alma.

Desgranemos la historia como se merece:

La primera sede de la Biblioteca Nacional Argentina estuvo en la Manzana de las Luces, pero años después, tras el paso de diferentes regidores, en1955, hace justo 65 años, el gobierno de la Revolución Libertadora designó como Director de la institución al escritor Jorge Luis Borges, quien, secundado por José Edmundo Clemente, ensayista y bibliotecólogo, puso en marcha la construcción de un nuevo edificio en la calle Agüero, donde se ubica en la actualidad.

Elegir precisamente el predio del cuadrado que conforman las avenidas Libertador y Las Heras, y las calles Agüero y Austria, donde estuvo situado el Palacio Unzué, señorial construcción residencia de Juan y Eva Perón y en la que ella sobrellevó con entereza su enfermedad mientras le fue posible y donde, cediendo su resistencia, falleció ante el avance mortal de su dolencia implacable, ¿se debió a una simple casualidad o al destino?
Que Borges y el peronismo no casaban, era vox populi…

En 1973, en plena carrera hacia su tercera presidencia, Perón, olvidándose de su propia edad, habló de Borges con la prensa: “Está muy viejito, no lo vamos a echar del país”, dijo.
Borges fue mucho más explícito en su repudio. Por ejemplo en aquella máxima irónica “Los peronistas no son buenos ni malos, son incorregibles”.

¡Quién le hubiera dicho al insigne escritor que la elección del lugar donde erigiría el edificio de su proyecto ideal, le relacionaría para la eternidad con el espíritu de la “bestia femenina” que representó su mayor aversión política y social!

Cuentan quienes más saben de éstas apariciones fantasmales que, en lo más profundo del edificio de la Biblioteca Nacional, una presencia que cobra la forma de una mujer rubia, con el cabello suelto y ataviada de blanco, se desvanece en segundos y se deja ver cruzando los pasillos de los depósitos.

También se escuchan, en el silencio sepulcral de los depósitos, enérgicos pasos dados con tacones en un lugar y luego en otro distante, sin que se logre ver a quien los da , dejando a los testigos acongojados.
Se producen caídas masivas de libros de centenares de anaqueles, acción imposible de justificar si no es por medio de una fuerza que les de impulso hacia el vacío.

 

Los escritorios aparecen desordenados sin explicación o desplazados a metros de distancia de sus posiciones habituales.

En espacios muy reducidos se generan burbujas de temperatura extremadamente baja y se mantienen, generando una sensación de frío de muerte, que desaparece dando apenas un par de pasos.

La singular similitud física entre el espectro y la imagen pública de la Abanderada de los Humildes, hiela la sangre de los empleados y bibliotecarios que no manifiestan dudas acerca de lo que han visto.

Los estudios que analizan científicamente estos fenómenos paranormales, sostienen que los lugares que fueron testigos de vivencias potentes de sensaciones de felicidad, miedo, angustia y dolor, producen “bucles temporales o de memoria” que se abren ante personas con capacidad natural para captar o desencadenar esos fenómenos. Al parecer éso es lo que ocurre en éste caso, agravado por la trágica y melancólica itinerancia de los restos mortales de Eva Perón.

Tal vez, el periplo por el que pasó su cadáver embalsamado, incluida momificación, ocultación, profanación, viajes intercontinentales, depósito cadavérico ilegal y demás peripecias, sean la causa de sus apariciones fantasmagóricas.
Desde luego, constituyen una espeluznante historia que merece ser contada en otra ocasión.

 

 

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