¡POR SUS SANTOS COJONES!… CON PERDÓN, PERO ES LITERAL.

Hoy se celebra San Cucufato o Sant Cugat.
Según la tradición documentada en el siglo IV, era al parecer, diácono misionero de la Iglesia de Cartago, en Túnez. Llegó a Barcino (que así se llamaba Barcelona entonces) a finales del siglo III, desarrollando su labor evangélica.

La historia cuenta de él que era de origen africano, de noble familia de cristianos originarios de la población de Scila.
Junto a su hermano Félix, estudió Humanidades en Cesárea de Mauritania, donde ambos sintieron la llamada del martirio y emprendieron el viaje sin dudar, enterados de la persecución de cristianos en Hispania.
Félix se dirigió a Gerona, y Cucufato a Barcelona. Mientras preparaba extáticas oraciones para el martirio, mercadeaba con una generosidad que extrañaba a todo el mundo. Apenas las autoridades romanas tuvieron noticias de su comportamiento caritativo y de su incansable labor testimonial cristiana, le apresaron.

Se mantuvo inquebrantable en su fe, soportando terribles torturas ordenadas sucesivamente por los prefectos romanos Galerio, Maximiano y Rufo.
Según describen los anales que recogen su martirio, fue destripado y eviscerado, azotado, hervido y quemado y finalmente, degollado.

Con su resignación y resistencia, logró conversiones multitudinarias.

Obtuvo la palma de su ansiado martirio el 25 de julio. El sacrificio final tuvo lugar en las afueras de la ciudad, en el campamento militar denominado Castrum Octavianum, actual población de San Cugat del Vallés, junto a Barcelona, donde siempre se conservaron sus reliquias mortuorias.

Tras los períodos convulsos del siglo XX en España, especialmente la Semana Trágica de Barcelona (25 de Julio/1 de Agosto de 1909) y la posterior Guerra Civil (1936/1939), el Tesoro de las Reliquias de San Cugat fue saqueado y destruido y los restos recogidos y conservados quedaron amalgamados y sin identificar.

Aún hoy, catorce siglos después de su martirio, Cucufato sigue siendo torturado con frecuencia.
¿Cómo puede ser eso posible?

En ésa mezcla extraña de fe y superstición que, con frecuencia, anida en el corazón de los fieles cristianos, existe una curiosa y firme creencia: San Cucufato devuelve los bienes perdidos.

Lo terriblemente chocante es que la oración que se entona
– anudando un cordel o un pañuelo simultáneamente- para pedirle el milagro, entra dentro de lo que podríamos considerar pura Magia Negra, puesto que se somete la voluntad del Santo, causándole intencionadamente un daño físico/energético, nada menos que en sus genitales. La oración es la siguiente:
“ San Cucufato, San Cucufato, los cojones yo te ato. Si no me devuelves (se menciona aquí lo perdido) no te los desato”.

Dicen que es “Mano de Santo”… Sin comentarios.

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